Hola a todos,
La última vez que escribí, en noviembre, me quejaba de que apenas tenía actividad en mi trabajo, y que me aburría mucho. Esta semana, entre el miércoles y el viernes, parece haberse acumulado en tres días toda la tensión que tendría que haber tenido a lo largo de dos meses....
Hay veces que uno está en el trabajo, y parece estar engullido por una tormenta perfecta. Todo es un caos, nada es como tiene que estar, nadie está en su sitio, todos corren de un lado para otro, miles de dudas surgen y no hay nadie a quien preguntar. Por otro lado, un cliente está a la espera de que le soluciones las cosas y no sabes cómo, o si lo sabes, no puedes porque no tienes la información, porque el tipo que te lo tiene que dar está desayunando, o en los bancos, y sientes la presión, un sudor frío porque tienes ganas de gritar en ese momento "¡Quieto todo el mundo!", y dar un golpe de estado en la oficina para dar rumbo a algo que va descarrilado.
Porque el problema es que a veces una oficina es como un barco sin rumbo, y enderezarlo si n medios....puede ser algo realmente duro. Pero lo peor es tener que responder ante ese caos, pues un cliente está delante tuya pidiéndote explicaciones, otro llamándote cada media hora, otro pidiéndote información que no puedes averiguar porque tu cabeza está a punto de estallar.
En fin, todo el mundo ha pasado alguna vez por situaciones así en el curro. Yo he tardado tres meses en vivirlo, así que bueno, no me puedo quejar.
¡Saludos!